¡Hola chic@s!
Hoy me apetecía escribir sobre un tema diferente, sobre todo por aquellas chicas que, como yo, han sufrido o sufren frecuentemente problemas vaginales como infecciones, molestias, sequedad… y un sin fin de afecciones que causan muchísimo malestar en la zona íntima.
Este post va especialmente dirigido a vosotras, las mujeres. Sé que es un tema «tabú» pero creo que la mejor manera de poder ayudar a alguien es compartiendo mi experiencia y ofreciendo consejos y/o reglas que os puedan resultar útiles.

Nunca en mi vida había tenido ningún problema en la zona íntima hasta que empecé a mantener relaciones sexuales. Desde ese momento, comenzó una auténtica pesadilla: primero, con las infecciones de orina, luego con las vaginales (candiadiasis, etc.) hasta llegar a la cima del dolor, con una lesión dermatológica (de la cual no recuerdo el nombre clínico) que me dejó la zona en carne viva.
- Regla número 1: buscar diferentes opiniones de expertos (no en el buscador de Google).
Probé con varias ginecólogas, la del seguro y una privada, y ninguna supo decirme el por qué de todos mis problemas. Respecto a los tratamientos, recuerdo que lo primero que hicieron fue recetarme lo típico: monoclurol para la infección de orina y el ginecanestén para la infección vaginal. Si bien es cierto que conseguían aliviar el problema por un período de tiempo, los síntomas volvían a aparecer una y otra vez. ¿En qué me estaba equivocando?
- Regla número 2: no caer en la desesperación y ser consciente de que TODO tiene solución.
Recuerdo lo mal que lo pasé en aquella época. Creedme: tener problemas y malestar en una zona tan delicada no es como tener un simple dolor de cabeza. Mi tormento llegó hasta tal punto que mis problemas íntimos se convirtieron en el epicentro de mi vida, todo giraba a su alrededor. Llegué incluso a sentir miedo ante las relaciones sexuales y a creer que nunca iba a poder tener una vida íntima como cualquier persona normal.
- Regla número 3: lo ideal es lavarse máximo una vez al día con un gel con un PH específico. Evitar los lavados vaginales.
Durante ese tiempo, todos los especialistas (incluidos los farmaceuticos) insistían sobre todo en la cuestión de la higiene íntima personal. Y empecé a obsesionarme, a hacerme lavados vaginales cada dos por tres y a comprar todo tipo de geles íntimos de farmacia. ¿De verdad todos mis problemas se resumían en que no me lavaba (o lavabamos) bien ahí abajo? Obviamente, no.
- Regla número 4: no eres el/la único/a con ese problema en el mundo, existen muchas personas en tu misma situación que pueden ayudarte.
Todo siguió igual hasta que, hablando con una compañera del trabajo, le comenté acerca de mi problema íntimo y lo mal que lo estaba pasando desde hacía tiempo y para mi sorpresa, ¡ella tenía los mismos problemas que yo! Me recomendó que probase el aceite de las putas. Ese tal aceite, resultó ser el desconocido (en ese entonces) aceite de Pompeia. Mi compañera conoció este aceite gracias a su ginecólogo, quién le contó que era muy usado entre las trabajadoras sexuales como antiséptico natural. No quise ilusionarme de antemano aunque, siendo sincera, tardé nada y menos en ir a comprarlo a la herboristería.
El aceite de Pompeia es un remedio natural con principios activos vegetales que ayudan a cubrir las necesidades de cuidado, higiene y protección de la zona íntima.
Aquí os dejo más información sobre este aceite y sus múltiples propiedades:
Recomendado por profesionales de ginecología y obstetricia como coadyuvante en el tratamiento de cistitis, cándidas, psoriasis vulvar, aftas, vaginitis, etc.Calma el picor, irritación y comezón en la zona vulvarMinimiza los efectos no deseados de prendas íntimas, celulosas y preservativosEn la menopausia ha demostrado ser especialmente efectivo contra la sequedadPuede ser utilizado por embarazadasDe gran ayuda en la rehabilitación del suelo pélvicoPor su cálido tacto y sensual aroma es insustituible en las relaciones sexualesSin parabenes ni hormonas
No testado en animales
Lo probé y… ¡qué os puedo decir! Fue un descubrimiento total. Si bien es cierto que las primeras veces notaba picor cuando lo aplicaba, con el tiempo empecé a sentirme YO. Dejé de tener infecciones, me sentía cómoda, libre, hidratada y disfrutaba de mis relaciones sexuales como antes. Lo usaba diariamente y lo aplicaba tanto en la parte exterior como interior. Su precio no era precisamente barato pero la verdad es que el producto lo vale y, además, dura bastante (entre 2 y 3 meses, en mi caso).
página web oficial cosmética íntima Pompeia
A pesar de mi mejoría, seguía en busca de mi ginecóloga ideal. La encontré al poco tiempo gracias al boca a boca (bendito boca a boca) y una vez le hube contado todos mis problemas ginecológicos de pe a pa y de hacerme muchísimas pruebas clínicas, me dijo 2 cosas que se convirtieron en mi mantra íntimo personal:
1) Para evitar las infecciones de orina tenía que, primero, beber mucha agua y, segundo, miccionar inmediatamente después de tener relaciones sexuales.
2) Y para evitar y prevenir las molestias y proteger la zona de posibles bacterias antes, durante y después del coito, tenía que aplicar aceite de Pompeia (incluso me dio varias muestras).
¡Por fin una especialista me hablaba del aceite milagroso! ¡a buenas horas!

- Regla número 5: no hay que machacarse por tener una salud íntima femenina «débil» o propensa a contraer infecciones. Hay que saber qué es lo que funciona en nuestro cuerpo, conocerse a uno mismo y aceptarnos tal y como somos.
Os recomiendo encarecidamente que probéis el aceite si sufrís alguno de estos síntomas e infecciones comunes. Es importante que, además, también visitéis a un buen especialista para que os haga una revisión y un control ginecológico general.

Por si os interesa, y no encontráis a un/a profesional de confianza, os recomiendo a mi ginecóloga. Su nombre es Núria Parera y trabaja en Dexeus Mujer (Barcelona).
¡Hasta la próxima!
Missene



Ojo sin prebase, sólo máscara de pestañas